La obra original de 1995 trata de una mujer abandonada en una puesta escénica consistente en una mesa y una silla, escultóricas, deformadas en escorzo, en donde la protagonista despliega acciones cortantes y fragmentadas que denotan su desequilibrado estado interior. Un desafío técnico grande para la bailarina debido a la exigencia en formas y dinámicas.
Este lenguaje de quiebre en el cuerpo y los objetos, además propone quiebres en el tiempo y el espacio, abriendo así el guión coreográfico a partir de las siguientes premisas:
La sucesión de nuevas escenas cobran gradualmente mayor importancia teatral a medida que se verbalizan las diferentes instancias de su reposición: los recortes periodísticos históricos, la reconstrucción de los diversos registros de video, los avatares que llevaron a la recuperación de la escenografía del escultor Pájaro Gómez, los desafíos que enfrentó la misma intérprete Prado en otras obras de la autora que se vinculan en el contexto de esta reposición, las discusiones sobre el estilo, la diversidad de tendencias y métodos de entrenamiento de los bailarines y la interferencia de la cotidianeidad de la vida real.
La comedia dramática recorre hitos del quehacer de la escena de la danza y el teatro. Rememora anécdotas de la primera actuación de Nucleodanza en el Teatro Payró en los setenta, la importancia de volver a pisar ese escenario luego de haber representado la vanguardia teatral en aquella época.
La musicalización de la pieza se basa en el cuarteto de cuerdas N1 de Gyorgi Ligeti, con nuevas composiciones musicales y arreglos de Gabriel Gendin. Además la incorporación de un contrapunto de proyecciones de video creadas especialmente para acompañar la trama de la performance
Valor de la entrada $ 250
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