Gabriel, dueño de una empresa en venta, creó un presidente ficticio para evitar decisiones difíciles y siempre quedar bien ante sus empleados. Cuando unos compradores extranjeros exigen hablar cara a cara con “El Jefe”, Gabriel se ve obligado a buscar una solución rápida.
Contrata a Cristian, un actor sin trabajo, para que haga de presidente. Pero Cristian no es cualquier actor: trabaja con improvisación y se toma el papel como si fuera su gran oportunidad, improvisando más allá del guion que le dieron.
Lo que sigue es una serie de engaños y situaciones absurdas que hacen reír a carcajadas, mientras el público reflexiona sobre hasta dónde llega la moral cuando el teatro se vuelve la realidad.
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