Bajo la dirección del periodista y crítico teatral Pablo Mascareño y la coordinación de la actriz marplatense Emma Burgos, en este nuevo encuentro se analizará la obra “Leghorn” de Claudio García, con la presencia de los integrantes de su elenco.
“Leghorn” es una pieza con estética estilizada que fusiona la corporalidad y la palabra para plasmar un relato de tensión, enmarcado en el universo de una vieja pensión.
Creación en la Argentina del prestigioso crítico e investigador Jorge Dubatti, la Escuela de Espectadores de Mar del Plata es un vehículo para analizar los espectáculos teatrales de la cartelera marplatense en un diálogo directo entre el público y los representantes de las artes escénicas.
Con casi un centenar de inscriptos provenientes de las más diversas disciplinas, el objetivo de este singular proyecto es formar un espectador con espíritu crítico, que pueda discernir entre las diversas corrientes poéticas y estéticas de las artes escénicas, como así también poder analizar con una base epistemológica sólida las diversas variables que conforman un espectáculo teatral.
Como beneficio adicional, los asistentes a la Escuela de Espectadores de Mar del Plata son acreditados con una credencial que les permite acceder a entradas con descuento en los teatros de la ciudad.
Como parte del ciclo “El otro cine”, el miércoles 6 de junio a las 18.30 se proyectará “El salario del miedo” en la sala Gregorio Nachman del Teatro Auditorum.
Bajo la dirección de Henri-Georges Clouzot, esta obra maestra del cine francés está considerada como una de las dos mejores obras del autor.
Con la interpretación de Yves Montand, Charles Vanel, Peter Van Eych, Folco Lulli, Vera Clouzot, Antonio Centa, el film narra la historia de un grupo de desplazados que se refugian en una pequeña localidad sudamericana paupérrima, repleta de delincuentes y prófugos, a la espera de encontrar un trabajo. El incendio de un pozo petrolífero y la necesidad inmediata de solución, lleva a los protagonistas a correr altos riesgo de vida por una buena cantidad de dinero.
La combinación de las penurias del viaje y el desarraigo de los personajes crea un clima terrible, de intensidad y sinceridad inimaginables. La fotografía, de un realismo desgarrado y directo, alcanza cotas magistrales de expresividad. La música, de Georges Auric, aporta un crescendo sobrecogedor que intensifica las sensaciones de horror y compasión. Las interpretaciones de Yves Montand y Charles Vanel son soberbias.
Puntos clave